PAISaje Otoñal

La obra de ElYako, crece y se robustece en el transcurso de su  trayectoria, nos ha ido dejando pistas claras de sus reflexiones, es siempre el anuncio sostenido de una actitud desafiante ante los trayectos de sus personales señales de ruta y sus dificultades, el tránsito  en la nave de la plástica es permanente y energiza profundamente su obra. 

Podemos ver que el arraigo viene por una parte de esa deriva, entre lo originario de una tierra que le dio vida y su legado espiritual, evocando los Chemamull  que son esculturas propias de la cosmovisión Mapuche realizadas en troncos, que memoran y guían a los antepasados, en una conexión permanente e infinita, gente de la tierra, cultura de resistencia ante el “wekufe conquistador”, pueblo que vela por la Ñuke Mapu (madre tierra) y que sirve de orientación a nuestra forma de convivir en medio del desastre ecológico. Pero ya no es el tallado que se cruza con el hibrido ser, ahora es la pintura evocando aquello que lleva consigo, una historia y brota como hierba silvestre a 11000 km de distancia.

Los símbolos se cruzan con la cultura de otros pueblos, de otras tierras, de otras miradas y lo otro es solo parte de un repertorio inmigrante en un mundo cada vez más pequeño ante su propia cultura, que lo desborda y llena de sentidos. Lo mismo que fue antes que fuera aquel otro, es la construcción mestiza perpetua, de un baile cultural que sigue  proponiendo el encuentro de diferencias conscientes y críticas. Se asoma la cabra loca, el carnero, la cultura que traspasó ya antes el Mediterráneo para asentarse en tierras europeas y que cruzó el “charco” también para ser parte de las nuevas especies en los faldeos cumbres cordilleranos de Los Andes, como pueden ser parte de Jaca en un cruce simbólico de enormes lecturas.

El diálogo en esta colección tiene ese gesto de estar arraigado a la tierra que transita, se sostiene en la vida y evocará el eco originario y multicultural que va forjando al humano. Ahora la invitación es para que contemplen y dialoguen con los ritmos de esta obra. 

Alejandro Vega / MA, Mención Patrimonio Valparaíso 2021.