La Despoblación

El primer caso muestra el acto simbólico de la emigración. La luz, los colores y su reparto hacen que la aldea dibujada pudiera ser cualquier ejemplo pirenaico. El corte en sección de la perspectiva nos hace poder visualizar los planos que reflejan metáforas de la vida real: bajo tierra, en superficie y en el cielo. Desde el exterior de la aldea, una persona se despide de su vida, de su su pasado, sabiendo que ha de renunciar y abandonar lo que tenía para poder optar a una vida mejor. Este lema para la migración rural masiva fue el engaño para que muchas familias se fuesen. Quien no era engañado podía ser simplemente expropiado. Esta información continua llena de polvo en los archivos militares en las referentes a las décadas de los 40-60.

En el segundo cuadro, nos acercamos todavía más a la dureza de la realidad. Aquí se percibe desde cerca un ejemplo de persona obligada a irse. En este caso, por el margen de edad que refleja, representa a los sectores sociales que fueron más castigados y más compleja fue su adaptación a las ciudades y espacios industriales. Esta persona representa a un pasado que se abandona, un pasado que poco a poco se borrará como la memoria de este abuelo. Su mirada lo dice todo, jamás podrá girarse y mirar atrás.

El último es un reflejo de la actualidad. El turismo es el desarrollo económico más potente de las muchas regiones del pirineo central. El esquí, hostelería, deportes de “aventura” son el trigo actual de muchas familias. Esta joven aparece girada por muchos motivos, pero dos son los más importantes: Si quieres vivir aquí tendrás que ser parte de lo que ha destruido e invade tu tierra; las nuevas generaciones disfrutarán y vivirán el legado que nosotros les dejemos.

Abel Berdejo Arceiz, arqueólogo /neo-rural
1 de Julio de 2022

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